EMDR: qué es, para qué sirve y qué ocurre en una sesión
Hay recuerdos que deberían ser pasado pero que el cuerpo sigue viviendo como presente. Una imagen que vuelve sin que la llames. Una situación aparentemente pequeña que desata una reacción desproporcionada —enfado, pánico, bloqueo— y no entiendes por qué. La sensación de que algo que pasó sigue teniendo demasiado poder sobre ti, aunque hayan pasado años.
El EMDR es una terapia diseñada, precisamente, para trabajar con eso.
Qué significa EMDR
EMDR son las siglas de Eye Movement Desensitization and Reprocessing, que en castellano sería algo como desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares. El nombre es técnico y a veces genera expectativas raras: que tiene que ver con hipnosis, con algún tipo de truco, con algo poco científico.
No es nada de eso. El EMDR es una de las terapias con mayor respaldo científico para el tratamiento del trauma. Está reconocida por la Organización Mundial de la Salud, por la Asociación Americana de Psicología y por las principales guías clínicas internacionales. No es nueva —se lleva investigando y aplicando desde los años 80— y la evidencia que la respalda es sólida.
Cómo funciona
Para entender el EMDR hay que entender brevemente qué le pasa al cerebro cuando vive una experiencia traumática.
En condiciones normales, cuando vivimos algo difícil, el cerebro lo procesa con el tiempo: integra la experiencia, la ubica en el pasado, y lo que queda es el recuerdo pero ya sin la carga emocional intensa. Así es como la mayoría de los eventos dolorosos acaban siendo solo recuerdos.
Con el trauma, ese procesamiento se interrumpe. El cerebro queda, de alguna manera, atrapado en el momento del impacto. Y por eso, cuando algo activa ese recuerdo —un olor, una imagen, una situación parecida— la respuesta del cuerpo y la mente es como si estuviera ocurriendo ahora, no como si fuera algo que pasó.
El EMDR utiliza estimulación bilateral —movimientos oculares, o alternativamente sonidos o toques alternos en ambos lados del cuerpo— mientras la persona evoca el recuerdo perturbador. La teoría, respaldada por la investigación, es que esa estimulación facilita que el cerebro complete el procesamiento que quedó interrumpido. El recuerdo no desaparece, pero pierde su carga: deja de sentirse como una amenaza activa y pasa a ser algo que ocurrió.
Para qué está indicado
El EMDR se desarrolló inicialmente para el estrés postraumático: situaciones de abuso, accidentes, violencia, experiencias que han dejado una marca profunda. Y en ese ámbito sigue siendo especialmente eficaz.
Pero su uso se ha ampliado con el tiempo. El EMDR también está dando buenos resultados en:
- Ansiedad y fobias cuando tienen su origen en experiencias pasadas concretas
- Ataques de pánico vinculados a situaciones específicas
- Duelo complicado, cuando la pérdida sigue generando una angustia que no remite
- Baja autoestima y autocrítica intensa, cuando hay experiencias de humillación, rechazo o fracaso que siguen influyendo en cómo la persona se ve a sí misma
- Problemas relacionales, cuando ciertos patrones en las relaciones tienen raíces en experiencias tempranas de abandono, crítica o negligencia
No es una terapia para todo ni para todos. Pero es una opción a considerar cuando hay una sensación de que el pasado sigue interfiriendo de forma activa en el presente.
Qué ocurre en una sesión
Una de las cosas que más preocupa a quienes se plantean el EMDR es no saber qué les espera. La idea de revivir algo doloroso da miedo, y es comprensible.
Lo importante es entender que el EMDR no se lanza directamente al recuerdo traumático desde el primer día. El proceso empieza por la preparación: el terapeuta trabaja contigo para asegurarse de que tienes recursos psicológicos suficientes para manejar lo que pueda surgir. No se trabaja nada para lo que no estés preparado.
Cuando llega el momento del reprocesamiento, el terapeuta te pide que evoques el recuerdo —no que lo cuentes en detalle, sino que lo traigas a la mente— mientras sigues con los ojos el movimiento de sus dedos o recibes una estimulación alternativa equivalente. Se hacen series cortas, con pausas entre ellas para verificar qué está pasando. No hace falta hablar mucho. El proceso ocurre, en gran parte, internamente.
Muchas personas se sorprenden de lo diferente que resulta respecto a lo que imaginaban. La carga emocional del recuerdo va cambiando a lo largo de la sesión, a veces de forma bastante rápida, a veces más gradualmente. El recuerdo permanece, pero su intensidad disminuye.
Para quién puede ser útil
El EMDR puede ser una buena opción si:
- Tienes la sensación de que reaccionas de forma desproporcionada en ciertas situaciones y no entiendes por qué
- Hay algo del pasado que, aunque haya pasado mucho tiempo, sigue perturbándote cuando lo piensas
- Has trabajado antes en terapia pero hay algo que no termina de moverse
- Tienes síntomas de ansiedad o pánico que parecen tener un origen concreto
No es necesario haber vivido un trauma con mayúsculas. A veces son experiencias que de cara al exterior parecen pequeñas pero que dejaron una huella desproporcionada. El EMDR trabaja con lo que la mente registró, no con lo que la lógica considera suficientemente grave.
Si tienes preguntas
El EMDR genera dudas: es normal cuando algo funciona de una manera que no encaja bien con lo que ya conoces. Si quieres saber si puede ser una opción para ti, o simplemente tienes preguntas sobre cómo funciona, en el Gabinete de Psicología Aplicada Iluro podemos explicártelo con más detalle.
Puedes contactarnos desde aquí para pedir una primera consulta informativa, sin ningún compromiso. María José Sepúlveda, psicóloga sanitaria colegiada nº 15778, atiende tanto en formato presencial en Mataró como en modalidad online.
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