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Terapia de pareja: cuándo buscarla y qué ocurre en las primeras sesiones

5 min de lectura Por María José Sepúlveda Bogas

La misma discusión, pero esta vez termina de otra manera: en silencio. Ya no hay ni energía para el conflicto. Hay cosas que antes os hacían reír que ahora pasan sin que ninguno de los dos las note. Las conversaciones importantes se van aplazando. Y a la vez, hay una sensación de que algo se está perdiendo, aunque no sepáis nombrar exactamente qué.

No todas las crisis de pareja son iguales. Algunas son pasajeras: el resultado de un período de mucho estrés, de un cambio vital que no habéis gestionado bien, de un malentendido que se ha enquistado. Otras tienen raíces más profundas. La dificultad es que desde dentro de la relación es muy difícil distinguir unas de otras.

Cuándo una crisis deja de ser «normal»

Todas las parejas atraviesan períodos difíciles. No es realista esperar que una relación de muchos años funcione siempre bien. La pregunta no es si tenéis conflictos, los tiene todas, sino cómo los gestionáis y hacia dónde van.

Hay algunas señales que sugieren que el problema ya no se resuelve solo:

  • Las discusiones siguen el mismo patrón, siempre, sin que nada cambie realmente
  • Os comunicáis menos, o solo para lo logístico, lo necesario
  • Uno de los dos (o los dos) se siente constantemente incomprendido o no valorado
  • Se ha instalado el sarcasmo, la ironía o el desprecio como forma habitual de hablar
  • Hay temas que ninguno de los dos quiere tocar porque sabe que acabará mal
  • La intimidad, no solo física sino emocional, ha desaparecido
  • Uno de los dos ha empezado a fantasear con que la relación no existiera

Ninguna de estas señales por sí sola significa que la relación esté acabada. Pero varias de ellas juntas, mantenidas en el tiempo, sí indican que necesitáis algo más que tiempo o buena voluntad.

Lo que la terapia de pareja no hace

Antes de hablar de lo que hace, merece la pena aclarar lo que no hace, porque hay expectativas frecuentes que no se cumplen y es mejor saberlo de antemano.

La terapia de pareja no decide si debéis seguir juntos. Ese no es el rol del terapeuta. Lo que sí hace es ayudaros a entender qué está pasando, a comunicaros de forma que os escuchéis de verdad, y a explorar si la relación puede evolucionar hacia algo que os haga bien a los dos. Lo que decidís hacer con eso es cosa vuestra.

La terapia de pareja no arregla lo que solo uno quiere arreglar. Si uno va por obligación o con la convicción de que el otro tiene que cambiar, el proceso tiene muchas más dificultades. No es un requisito llegar los dos con la misma disposición, es muy frecuente que uno esté más escéptico o más a la defensiva, pero sí es necesario que los dos estén dispuestos a participar.

La terapia de pareja no es un árbitro. El terapeuta no juzga quién tiene razón ni toma partido. Su función es ayudaros a veros el uno al otro con más claridad, no validar a ninguno de los dos.

Qué ocurre en las primeras sesiones

Mucha gente llega con la expectativa de que la primera sesión será incómoda, que habrá que revivir conflictos delante de un desconocido. Es comprensible. Pero normalmente no funciona así.

Las primeras sesiones suelen tener un objetivo más exploratorio: entender la historia de la pareja, cómo os conocisteis, qué ha ido cambiando con el tiempo, qué os trajo aquí ahora. El terapeuta observa cómo os comunicáis, qué cosas decís y cuáles dejáis sin decir, cómo respondéis cuando el otro habla.

No es una sesión de acusaciones. Es una sesión de mapa: entender el terreno antes de trabajar en él.

A partir de ahí, el trabajo va siendo más específico: patrones de comunicación que no funcionan, necesidades que no se están expresando, dinámicas que se han ido instalando sin que nadie lo haya decidido conscientemente.

¿Y si solo quiero ir yo?

Es más frecuente de lo que parece. A veces uno de los dos no quiere venir, por escepticismo, por miedo, porque no quiere que un tercero se involucre, y el otro sí necesita ayuda.

En ese caso, la terapia individual puede ser muy útil igualmente. No para cambiar al otro, sino para entender tu propio papel en la dinámica, qué necesitas tú, y cómo puedes actuar de forma diferente. Lo cual, a veces, tiene un efecto real sobre la relación.

Si estáis pensando en dar el paso

No hay un momento «demasiado pronto» ni «demasiado tarde» para buscar ayuda. Cuanto antes se trabaja sobre los patrones que no funcionan, menos desgaste acumula la relación. Pero también llegan parejas en momentos de crisis aguda, y también hay trabajo posible desde ahí.

Si lleváis tiempo en la misma dinámica sin que las cosas mejoren, o si sientes que la distancia entre vosotros es cada vez mayor, puede merecer la pena hablar con alguien.

En el Gabinete de Psicología Aplicada Iluro, en Mataró, trabajamos con parejas que atraviesan distintos tipos de crisis. Puedes contactarnos desde aquí para pedir una primera consulta, sin ningún compromiso. María José Sepúlveda, psicóloga sanitaria colegiada nº 15778, atiende tanto en formato presencial como online.

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